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Grasa de caballo: para qué sirve y cómo engrasar el cuero paso a paso

El cuero es piel, y como cualquier piel se seca. El sudor del caballo, el sol, el polvo del campo, la lluvia y el paso del tiempo le van quitando la grasa que recibió en el curtido. Cuando la pierde se vuelve rígida, cambia de color, se agrieta en los pliegues y acaba rompiéndose justo por donde más trabaja.

La grasa de caballo existe para devolverle esa grasa. Bien usada, una montura, una cabezada o unas botas camperas duran décadas. Mal usada, por exceso o en el momento equivocado, puede ablandar el cuero de más, mancharlo o atraer el moho. En Curtisur vendemos grasa para cuero, aceite de pata de buey, jaboncillo de glicerina y pieles engrasadas, y cada semana nos preguntan lo mismo. Qué producto usar, cuánto echar y cada cuánto.

En esta guía te contamos para qué sirve la grasa de caballo, de dónde le viene el nombre, en qué se diferencia de un aceite o de una cera, cómo se aplica paso a paso y cómo cuidar cada pieza de tu guarnicionería según su uso.

Qué es la grasa de caballo para cuero

La grasa de caballo para cuero es un producto de textura sólida o pastosa que se aplica sobre la piel curtida para nutrirla, mantenerla flexible y protegerla del agua y del roce. Se reparte con un trapo o una esponja, penetra en las fibras de la piel y deja una superficie suave, con un brillo discreto después de cepillarla.

Su función es reponer los aceites y las grasas que el cuero pierde con el uso. Durante el curtido, las pieles se engrasan en el bombo para que las fibras no se peguen entre sí al secarse. Esa grasa es la que hace que un cuero sea flexible y tenga buen tacto. Con los años, con el sudor y con cada lavado, va desapareciendo, y si no se repone las fibras se secan, se endurecen y se parten.

La grasa para cuero no es un producto de limpieza. Su trabajo empieza cuando el cuero ya está limpio. Por eso se usa casi siempre después de un jabón para cuero, como el jaboncillo de glicerina, que retira la suciedad y el sudor sin resecar.

Para qué sirve la grasa de caballo

Engrasar el cuero tiene varias funciones, y conviene tenerlas claras para no esperar de la grasa algo que no puede hacer.

Hidratar y devolver la flexibilidad

Es la función principal. Un cuero bien nutrido se dobla sin marcarse, se adapta a la forma del caballo o del pie y recupera su posición. Un cuero seco cruje, hace pliegues duros y acaba agrietándose en las zonas que más se doblan, como las hebillas, los pasadores y los dobleces de las correas.

Proteger del agua y del sudor

La grasa crea una barrera que hace que el agua resbale en lugar de empapar la piel. No la vuelve impermeable del todo, pero sí mucho más resistente a la lluvia, al rocío del campo y al sudor del caballo. Un cuero que se moja y se seca una y otra vez sin protección pierde la grasa a toda velocidad.

Reducir el desgaste por roce

Las aciones, las cinchas de cuero, las riendas y los faldones de la montura rozan constantemente contra metal, pelo o tela. Un cuero nutrido resiste mucho mejor ese rozamiento que uno reseco, que se descama y se abre.

Mejorar el aspecto

Un cuero engrasado recupera su color, se ve más uniforme y, tras un buen cepillado, toma un brillo natural. No es la finalidad principal, pero es la señal visible de que la piel está bien cuidada.

Alargar la vida de la pieza

Todo lo anterior se resume en esto. Una montura, una cabezada o un collar de cuero que se limpian y se engrasan con regularidad duran muchísimo más. En guarnicionería es habitual ver sillas vaqueras de treinta y cuarenta años en perfecto estado, y casi siempre detrás hay un dueño que las ha cuidado.

Por qué se llama grasa de caballo

Si buscas grasa para cuero en una tienda hípica o en el campo, oirás hablar de grasa de caballo. El nombre se usa en el sector con dos sentidos, y conviene distinguirlos.

En el primer sentido, grasa de caballo es la grasa pensada para los arreos del caballo. Es decir, la grasa para monturas, cabezadas, riendas, petrales y demás guarnicionería. En muchas tiendas y cuadras se le llama así sin más, igual que se dice grasa de botas para la que se usa en el calzado.

En el segundo sentido, se llama grasa de caballo a la que tiene como base grasa animal de origen equino, un ingrediente tradicional en algunos productos para cuero por su buena penetración. Hay fórmulas que la contienen y otras que no, así que si te interesa ese ingrediente concreto lo mejor es leer la etiqueta de cada producto.

En la práctica, lo que importa no es tanto el nombre como el comportamiento. Una buena grasa para cuero de caballo tiene que penetrar bien, no dejar una capa pegajosa, no oscurecer en exceso el cuero claro y no favorecer el moho. La grasa para cuero de Curtisur es una grasa sólida de tacto muy suave, incolora e inolora, pensada para engrasar, hidratar y abrillantar artículos de guarnicionería, pieles y calzado.

Tipos de productos para nutrir el cuero

La grasa no es el único producto para cuidar el cuero. En cualquier cuarto de monturas bien surtido conviven varios, y cada uno tiene su momento.

ProductoTexturaPara qué se usaCuándo elegirlo
Grasa para cueroSólida o pastosaNutrir, flexibilizar y proteger del aguaMantenimiento habitual de monturas, cabezadas, riendas y botas
Aceite de pata de bueyLíquidaNutrición profunda y rápidaCuero muy reseco, cuero nuevo muy rígido, piezas gruesas
Jabón de glicerinaLíquida o en pastillaLimpiar sin resecarAntes de engrasar y en la limpieza después de cada uso
CeraSólidaSellar, encerar hilo y acabar cantosTaller, costuras y capa final protectora
Brillos y lacasLíquida o aerosolDar brillo y fijar el tinteAcabado de piezas nuevas en el taller

Grasa sólida

Es el producto de mantenimiento por excelencia. Se aplica en capa fina, cuesta poco excederse si se trabaja con un trapo y se puede usar en casi cualquier cuero liso. Es la opción más cómoda para el engrase periódico de toda la guarnicionería.

Aceite de pata de buey

El aceite de pata de buey, conocido en otros países como neatsfoot, es uno de los productos más clásicos para el cuero. El aceite de pata de buey de Curtisur no lleva aditivos ácidos ni resinas, penetra rápido en la piel y se vende en garrafas de 1 y 5 litros. Al ser líquido llega más hondo que una grasa, y por eso se usa para cuero muy seco o muy grueso.

Tiene un inconveniente que hay que conocer. Oscurece el cuero, sobre todo el de tonos claros, y ese cambio de color no tiene vuelta atrás. Antes de aceitar una pieza clara, prueba siempre en una zona que no se vea.

Jabón de glicerina

El jabón de glicerina es el compañero inseparable de la grasa. Limpia el sudor, el polvo y la grasa vieja sin quitarle al cuero toda la que tiene, y la glicerina deja la superficie suave. El jaboncillo de Curtisur es un jabón líquido con base de glicerina que limpia e hidrata a la vez y deja un acabado brillante. Lo tienes en botella de 750 ml y en garrafa de 5 litros.

Cera

La cera sella la superficie y deja una capa protectora. En el taller de guarnicionería se usa sobre todo para encerar el hilo de coser a mano y para acabar los cantos de las correas. La cera virgen es la de toda la vida para ese trabajo. Como capa de protección sobre una pieza ya engrasada también funciona, siempre en cantidad muy pequeña.

Brillos, lacas y cremas de acabado

Son productos de acabado, no de mantenimiento. Dan brillo, igualan el color y fijan el tinte en las piezas nuevas. No nutren el cuero, así que no sustituyen a la grasa. Algunos, como las cremas con base de alcohol, no se recomiendan sobre pieles engrasadas. Lo veremos en el apartado del taller.

Grasa, aceite o cera, cuál elegir según la pieza

No todo el cuero se trata igual. Esta tabla resume lo que solemos recomendar a los clientes que nos llaman con la duda.

Pieza o situaciónProducto recomendadoNotas
Montura en uso habitualJabón de glicerina y grasa para cueroEngrase ligero cada pocas semanas, más en verano
Montura vieja muy resecaAceite de pata de buey y después grasaVarias capas finas con días de descanso entre ellas
Cabezadas y riendasJabón de glicerina y grasa para cueroPoca cantidad, sobre todo en la zona de las manos
Cinchas y acionesGrasa para cueroInsistir en los dobleces y los agujeros de la hebilla
Botas camperas y zahonesGrasa para cueroMás cantidad en la puntera y en los pliegues del tobillo
Cuero nuevo muy rígidoAceite de pata de buey en capa finaAyuda a domar la pieza antes de estrenarla
Cuero claro o naturalGrasa incoloraEvitar el aceite si no quieres que oscurezca
Ante y serrajeNinguno de estosNecesitan cepillo y productos específicos para piel vuelta

Cómo engrasar el cuero paso a paso

Engrasar el cuero es sencillo, pero el orden importa. Así lo hacemos y así lo recomendamos.

1. Desmonta la pieza

Si es una montura, quita los estribos, las aciones y las cinchas. Si es una cabezada, suelta el bocado y abre las hebillas. Así llegas a las zonas que quedan ocultas, que son justo las que más sudor acumulan y las que primero se rompen.

2. Limpia antes de engrasar

Nunca engrases sobre cuero sucio. La grasa encierra el polvo y el sudor dentro de la piel, y el resultado es una pasta oscura que raya el cuero y lo pudre. Pasa un trapo húmedo para quitar el barro y después lava con una esponja apenas mojada y jabón de glicerina. Haz espuma, trabaja en pequeños círculos y retira la suciedad con la esponja limpia.

3. Deja secar a la sombra

El cuero tiene que estar seco, o como mucho ligeramente húmedo, antes de recibir la grasa. Déjalo secar a temperatura ambiente, a la sombra y lejos de estufas, radiadores o del sol directo. El calor rápido reseca y deforma la piel, que es justo lo contrario de lo que buscas.

4. Aplica una capa fina

Coge muy poca grasa con un trapo de algodón o una esponja y extiéndela con movimientos circulares. Es mejor dar dos capas finas que una gruesa. La grasa que el cuero no absorbe se queda en la superficie, se ensucia y deja la pieza pegajosa.

5. Insiste en las zonas de trabajo

Los dobleces, los agujeros de las hebillas, las zonas donde el cuero pasa por una anilla y las partes que tocan el sudor del caballo necesitan algo más. Son las que más se secan y las que antes se rompen.

6. Deja que actúe

Deja reposar la pieza unas horas, o mejor de un día para otro, para que la grasa penetre. Si al día siguiente el cuero sigue absorbiendo y se ve seco en alguna zona, puedes dar una segunda capa fina.

7. Retira el exceso y cepilla

Con un trapo limpio y seco retira la grasa que haya quedado en la superficie. Después cepilla con un cepillo de cerda suave para sacar brillo. El modo de uso de nuestra grasa lo dice así, aplicar una pequeña cantidad sobre la superficie limpia, evitar el exceso y abrillantar con un cepillo.

8. Vuelve a montar la pieza

Revisa costuras, hebillas y pasadores mientras la tienes desmontada. Es el mejor momento para ver si algo necesita arreglo antes de que falle con el caballo puesto.

Piel y cuero listos para cortar

Vaquetas, badanas y pieles curtidas de primera, con los grosores y acabados que pide la talabartería y la marroquinería.

Cada cuánto engrasar el cuero

No hay una cifra fija. Depende del uso, del clima y de cómo se guarde la pieza. Como referencia orientativa, esto es lo que suele funcionar.

Si montas a diario, limpia la montura y la cabezada con una pasada de jabón después de cada salida en la que el caballo haya sudado, y engrásalas cada dos o cuatro semanas. Si montas los fines de semana, una limpieza a fondo y un engrase al mes suelen bastar.

En verano, con calor seco y mucho sudor, el cuero se seca antes y agradece engrases más frecuentes. En invierno, con humedad, conviene engrasar menos y vigilar más el moho. Y siempre que una pieza se moje a fondo, por lluvia o por un baño, hay que dejarla secar despacio y engrasarla después.

La mejor guía es el propio cuero. Si al doblarlo se ve claro y seco en el pliegue, si cruje o si ha perdido el color, le falta grasa. Si está oscuro, blando de más o pegajoso, le sobra.

Errores frecuentes al engrasar el cuero

La mayoría de las piezas que nos llegan estropeadas no lo están por falta de cuidado, sino por un cuidado mal hecho. Estos son los errores que más vemos.

Echar demasiada grasa

Es el error más común. El cuero saturado se ablanda en exceso, pierde su forma, se estira y atrae el polvo. En la montura, una silla demasiado engrasada mancha el pantalón y resbala. En las riendas, se vuelven escurridizas en las manos.

Engrasar sin limpiar

La grasa sobre la suciedad crea una costra oscura que no sale. Primero el jabón, siempre.

Secar el cuero al sol o junto a una fuente de calor

El calor directo cuece la piel. El cuero se arruga, se encoge y se vuelve quebradizo. Una montura mojada se seca a la sombra, con tiempo.

Usar aceite de cocina o productos de casa

Los aceites de cocina se enrancian con el tiempo, huelen mal y pueden acabar pudriendo las costuras. La vaselina pura deja una película en la superficie que no nutre igual. Hay fórmulas para cuero que incluyen vaselina entre sus ingredientes, pero eso no es lo mismo que untar vaselina de farmacia.

Engrasar el ante y el serraje

La piel vuelta, como el ante o el serraje de algunos zahones y asientos, no se engrasa. La grasa la apelmaza y la mancha. Se cepilla y se trata con productos propios para ese acabado.

Olvidar las partes ocultas

La cara interior de los faldones, las aciones bajo el faldón o la parte de la cabezada que va pegada a la cabeza del caballo son las que más sudor reciben y las que menos se ven. Son las primeras en romperse.

Cómo engrasar una montura de cuero

La montura es la pieza más cara de la guarnicionería y la que más agradece un buen mantenimiento. Si quieres repasar cómo se llama cada parte, tienes nuestra guía de las partes de una silla de montar.

Empieza por desmontar estribos, aciones y cincha. Limpia la silla de arriba abajo con jabón de glicerina, sin empapar el cuero, y presta atención a los faldones por dentro, donde se acumula el sudor. Deja secar.

Al engrasar, trata con más generosidad la cara interior de los faldones, que es carne del cuero y absorbe más, y con más mesura el asiento y las zonas por donde se agarra el jinete. Un asiento demasiado engrasado resbala y mancha. Las aciones merecen especial atención en el doblez por donde pasan por el estribo, porque es el punto de rotura más habitual.

En las monturas vaqueras, con sus piezas de cuero labrado y sus costuras vistas, conviene trabajar con un cepillo pequeño para llegar a los relieves sin dejar grasa acumulada en los surcos. Si tu silla es una vaquera o una española tradicional, en nuestros artículos sobre la montura vaquera y la montura española tienes más detalles sobre sus piezas. Y si buscas silla nueva, tienes todas las que vendemos en la sección de monturas para caballos.

Cuidado del cuero de cabezadas, riendas y cinchas

Las piezas que van en la cabeza del caballo y en las manos del jinete trabajan de otra manera que la montura. Son más finas, se doblan mucho más y están en contacto directo con la saliva, el sudor y la piel del caballo.

En la cabezada, limpia sobre todo la muserola, la ahogadera y las zonas que tocan las comisuras de la boca. Ahí se acumula la saliva, que reseca el cuero muy rápido. Engrasa en capa fina y retira bien el exceso, porque la grasa sobrante acaba en el pelo del caballo. Si buscas una cabezada nueva o tienes dudas sobre cuál elegir, puedes ver nuestra guía de la cabezada ideal para el caballo.

En las riendas, la grasa tiene que ser mínima en la zona de las manos. Unas riendas grasientas se escurren y quitan precisión al jinete. Insiste en cambio en los extremos, en las hebillas y en el tramo que se une al bocado.

Las cinchas de cuero y las aciones soportan mucha tensión. Revisa los agujeros de la hebilla, que es donde el cuero se abre primero, y no dejes que se sequen. Un cuero agrietado en una cincha es un riesgo para el jinete, no solo un problema estético.

Grasa de caballo para botas camperas y calzado

La grasa de caballo no es solo para los arreos. Funciona igual de bien en las botas camperas, los botos, los zahones de cuero liso y cualquier calzado de piel lisa de uso duro.

Las botas de campo sufren el barro, el agua, el roce del estribo y los pliegues constantes del tobillo. Límpialas con un cepillo o un trapo húmedo, deja que se sequen lejos de la estufa y engrásalas con una capa fina, insistiendo en la puntera y en los dobleces del empeine. Si las botas se van a mojar a menudo, el engrase frecuente es lo que evita que el cuero se cuartee.

Ten en cuenta que la grasa suele oscurecer ligeramente el cuero claro y le quita algo de capacidad para tomar betún o cremas de color. Si te importa mantener el tono exacto, prueba antes en una zona escondida.

Hoja de vaqueta engrasada en color marrón para trabajos de guarnicionería

Piel engrasada, qué es y cómo se mantiene

Cuando se habla de piel engrasada no se habla de un cuero al que alguien ha echado grasa, sino de un tipo de cuero que sale así de la curtición. Son pieles que reciben una carga alta de grasas y aceites durante el proceso, lo que les da un tacto suave y untuoso, mucha flexibilidad y una resistencia al agua mayor que la de un cuero normal.

Se reconocen por su aspecto ligeramente graso y porque, al doblarlas o al rayarlas con la uña, cambian de tono y se aclaran en la marca. Con el uso y el calor de las manos, esa marca vuelve a igualarse. Es el efecto que muchos buscan en las piezas de campo, porque envejecen con carácter.

En Curtisur tenemos varias pieles engrasadas para el trabajo de guarnicionería y marroquinería.

Puedes ver el resto de cueros en la sección de pieles y cuero. Y si quieres entender mejor las diferencias entre unos cueros y otros, en el blog tienes un artículo sobre los tipos de pieles y cueros que se usan en los artículos para montar.

El mantenimiento de una pieza hecha en piel engrasada es sencillo. Como ya viene muy nutrida, necesita engrases menos frecuentes que un cuero normal. Cuando la notes más clara o más seca, una capa fina de grasa para cuero incolora y un buen cepillado le devuelven el aspecto. Evita en ella las cremas de brillo con base de alcohol, que no están pensadas para este tipo de piel.

La grasa de caballo en el taller de guarnicionería

Para quien trabaja el cuero, la grasa no es solo un producto de mantenimiento. También forma parte del propio trabajo, y usarla en el momento equivocado puede estropear una pieza nueva.

Grasa y pegamento no se llevan bien

Una zona engrasada no pega. Si vas a encolar dos piezas, hazlo antes de engrasar y deja la grasa para el final. Si la zona ya tiene grasa, tendrás que rebajarla o desbastarla antes de aplicar la cola. En nuestra guía de pegamento para cuero tienes qué cola usar en cada trabajo.

El orden con tintes y acabados

Cuando se tiñe una pieza, el orden habitual es teñir, dejar secar, nutrir y, si se quiere, terminar con un brillo o una laca que fije el color. Una grasa aplicada antes del tinte hace que el color no agarre de forma uniforme. Y una laca aplicada sobre una pieza recién engrasada puede no adherirse bien. En la sección de químicos para el taller tienes tintes, ceras, colas, brillos y lacas.

Domar el cuero nuevo

Una correa recién cortada en vaqueta gruesa puede ser muy rígida. Una capa fina de aceite de pata de buey o de grasa ayuda a que el cuero se doble sin marcarse en las primeras semanas. Sin pasarse, porque un cuero demasiado blando no sujeta la forma.

Cantos y costuras

Los cantos se acaban con cera o con productos específicos de cantos, no con grasa. Y en las costuras conviene no acumular grasa, porque con los años puede debilitar el hilo. Si te interesa el equipo necesario para el trabajo en cuero, tienes nuestra guía de herramientas para trabajar el cuero.

Monta tu taller de guarnicionería

Herramientas, materiales, químicos y lonas para trabajar el cuero con la calidad que pide un encargo bien hecho.

Cómo recuperar un cuero reseco o agrietado

Si una pieza lleva años olvidada en un trastero, lo primero es ser realista. Un cuero reseco se puede recuperar en gran medida. Un cuero que ya se ha partido no vuelve a unirse por mucha grasa que le pongas.

Para recuperar un cuero reseco, límpialo con calma con jabón de glicerina y deja que se seque. Después aplica una capa fina de aceite de pata de buey y deja que la absorba durante uno o dos días. Repite si sigue absorbiendo. Cuando el cuero haya recuperado algo de flexibilidad, termina con una capa de grasa para cuero y un buen cepillado.

No intentes doblar a la fuerza un cuero muy seco antes de nutrirlo. Es la forma más rápida de partirlo. Y si la pieza tiene grietas profundas en puntos de tensión, como aciones, cinchas o riendas, lo prudente es sustituir esa parte. La seguridad del jinete va antes que el valor sentimental.

Moho en el cuero, cómo evitarlo

El moho es el gran enemigo del cuero bien engrasado. La grasa y la humedad juntas son el ambiente ideal para que aparezcan esas manchas blancas o verdosas que huelen a cerrado.

Para evitarlo, guarda las piezas en un sitio ventilado y seco, nunca dentro de bolsas de plástico, y no engrases en exceso antes de una temporada larga sin uso. Si el moho aparece, sácalo al aire libre, retíralo con un trapo seco o un cepillo suave, limpia con jabón de glicerina y deja secar a la sombra. Después engrasa con muy poca cantidad.

Cómo guardar los arreos de cuero entre temporadas

Muchos aficionados montan sobre todo en primavera y otoño, y las piezas pasan meses colgadas. Ese tiempo es cuando más se estropean si no se guardan bien.

Antes de guardarlas, límpialas a fondo y dales un engrase ligero. Cuelga las cabezadas y las riendas de forma que no queden dobladas, y apoya la montura en un caballete, nunca en el suelo ni de canto. Cúbrela con una funda de tela transpirable o con una sábana, y deja que el cuarto respire. Una o dos veces durante el periodo sin uso, revisa que no haya moho y pasa un trapo.

Las mantas y sudaderos, que se guardan con la silla, también deben estar limpios y secos. Si usas una manta estribera, ventílala bien antes de guardarla, porque la lana húmeda transmite la humedad al cuero.

Qué tener en el cuarto de monturas para cuidar el cuero

No hace falta mucho para cuidar bien el cuero. Lo básico cabe en un cubo.

  • Un jabón de glicerina, en líquido o en pastilla, para la limpieza habitual.
  • Una grasa para cuero incolora para el engrase periódico.
  • Un aceite de pata de buey para las piezas más secas o más gruesas.
  • Dos o tres esponjas, una para lavar y otra para engrasar.
  • Trapos de algodón limpios para retirar el exceso.
  • Un cepillo de cerda suave para abrillantar y otro pequeño para los relieves.
  • Un caballete para la montura y ganchos para cabezadas y riendas.

Tienes estos productos, junto con cepillos, almohazas y todo lo necesario para el aseo del caballo, en nuestra sección de limpieza y cuidados.

Cuánto rinde un bote de grasa

La grasa para cuero es de lo más barato que vas a comprar para tu caballo, y de lo que más rinde. Un bote dura muchos engrases si se aplica en capa fina.

En Curtisur la grasa para cuero se vende en botes de 250 gramos, 500 gramos y 1 kilo, desde unos 6,75 euros el más pequeño. El aceite de pata de buey se vende en 1 y 5 litros, desde unos 11,83 euros, y el jaboncillo de glicerina en 750 ml y 5 litros, desde unos 12,29 euros. Son precios orientativos, IVA incluido, que pueden cambiar. Consulta siempre el precio actual en cada ficha.

Si tienes una cuadra, una escuela de equitación o una tienda, los formatos grandes salen más a cuenta. Y si eres distribuidor, puedes consultarnos las condiciones.

Por qué no vale cualquier producto para el cuero

En una gran superficie encontrarás productos para cuero, pero casi siempre pensados para sofás, bolsos o tapicería de coche. La guarnicionería trabaja con cueros más gruesos, que sufren sudor, barro y tensión, y necesita productos y consejos distintos.

En Curtisur llevamos años vendiendo cueros, productos de taller y guarnicionería a jinetes, cuadras y guarnicioneros. Conocemos los cueros que vendemos y sabemos qué funciona en cada pieza. Si tienes una montura vieja que quieres recuperar o no sabes qué producto necesita tu cuero, llámanos y te ayudamos a elegir.

Preguntas frecuentes

¿Qué es mejor para el cuero, grasa o aceite?

Depende del estado de la pieza. La grasa es mejor para el mantenimiento habitual porque se aplica en capa fina, protege del agua y cuesta poco excederse. El aceite, como el de pata de buey, penetra más hondo y es mejor para cuero muy reseco o muy grueso, aunque oscurece las pieles claras.

¿Qué es la grasa de caballo para cuero?

Es el nombre que se da en el sector a la grasa pensada para los arreos del caballo, como monturas, cabezadas y riendas. También se llama así a algunas grasas que llevan grasa animal de origen equino en su fórmula. Para saber qué contiene cada una, lo mejor es leer su etiqueta.

¿Cada cuánto hay que engrasar una montura?

Con uso diario, conviene limpiarla después de cada salida con sudor y engrasarla cada dos a cuatro semanas. Con uso de fin de semana, una limpieza a fondo y un engrase al mes suelen bastar. En verano se seca antes y en invierno hay que vigilar más el moho.

¿Se puede usar vaselina en el cuero?

No es lo más recomendable. La vaselina pura deja una película en la superficie que no nutre igual que una grasa para cuero. Hay productos para cuero que incluyen vaselina en su fórmula junto a otros ingredientes, pero no es lo mismo que usar vaselina de farmacia.

¿La grasa de caballo oscurece la piel?

Casi todas las grasas oscurecen algo el cuero, sobre todo el claro o natural, y los aceites lo oscurecen bastante más. Una grasa incolora en capa fina es la opción que menos cambia el tono. Antes de tratar una pieza clara, prueba siempre en una zona que no se vea.

¿Sirve la grasa de caballo para botas camperas?

Sí. La grasa de caballo funciona muy bien en botas camperas, botos, zahones de cuero liso y calzado de piel de uso duro. Limpia las botas, déjalas secar lejos del calor y aplica una capa fina insistiendo en la puntera y en los pliegues. No la uses en ante ni en serraje.

¿No tienes claro qué pieza necesitas?

Trabajamos cada día con guarnicioneros, talabarteros y jinetes. Cuéntanos tu caso y te decimos qué material encaja mejor.

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